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Deducciones por Eficiencia Energética: Recupera tu inversión en la Renta

Análisis técnico de las desgravaciones de hasta el 60% por obras de rehabilitación en tu hogar.


La transición energética no solo es un imperativo ecológico, sino una de las mejores oportunidades fiscales actuales. El Gobierno ha prorrogado las deducciones extraordinarias en el IRPF para quienes realicen obras de mejora energética, permitiendo una desgravación directa de la cuota íntegra.


Modalidades y requisitos técnicos


Existen tres tipos de deducción en función del alcance de la mejora:


  1. Deducción del 20%: Esta deducción se aplica a aquellas obras que logran reducir la demanda de calefacción y refrigeración en al menos un 7%. Para alcanzar este objetivo, una de las soluciones más efectivas es la sustitución de ventanas convencionales por ventanas de rotura de puente térmico, que están diseñadas para minimizar la transferencia de calor. Además, el uso de doble acristalamiento, que consiste en dos capas de cristal con un espacio de aire o gas entre ellas, también contribuye significativamente a mejorar el aislamiento térmico. Esta mejora no solo ayuda a mantener una temperatura interior más estable, sino que también puede resultar en un ahorro considerable en las facturas de energía a lo largo del tiempo. La base máxima anual para esta deducción se establece en 5.000 €.

  2. Deducción del 40%: En este caso, la deducción se aplica a las obras que logran reducir el consumo de energía primaria no renovable en un 30% o que mejoran la calificación energética del edificio a las clases "A" o "B". Para conseguir tales avances en eficiencia energética, se pueden implementar diversas soluciones tecnológicas. Por ejemplo, la instalación de sistemas de aerotermia, que aprovechan la energía del aire exterior para proporcionar calefacción y agua caliente, se ha vuelto cada vez más popular. Asimismo, las calderas de biomasa, que utilizan materiales orgánicos como pellets de madera, ofrecen una alternativa sostenible a los sistemas de calefacción tradicionales. También es esencial considerar el aislamiento térmico en fachadas mediante sistemas de aislamiento térmico exterior (SATE), que no solo mejoran la eficiencia energética, sino que también pueden embellecer la apariencia del edificio. La base máxima anual para esta deducción se fija en 7.500 €.

  3. Deducción del 60%: Esta deducción es especialmente relevante para las rehabilitaciones energéticas que se llevan a cabo en edificios de uso residencial. Para calificar para esta deducción, es necesario demostrar una reducción del consumo de energía del 30% o alcanzar una calificación energética de clase "A" o "B" para el edificio en su totalidad. Las rehabilitaciones pueden incluir una variedad de intervenciones, como la mejora del aislamiento en cubiertas y suelos, la instalación de sistemas de calefacción más eficientes, o la incorporación de tecnologías de energía renovable, como paneles solares. La base máxima para esta deducción se establece en 15.000 €, y es importante destacar que esta cantidad se puede prorratear en un período de hasta 4 años, lo que permite a los propietarios gestionar mejor la inversión necesaria para llevar a cabo estas mejoras energéticas.


El Certificado de Eficiencia Energética (CEE): La prueba de fuego


Sin certificado no hay deducción. El procedimiento para poder acceder a esta deducción fiscal es riguroso y requiere de una serie de pasos que deben cumplirse de manera estricta para garantizar que se puede aprovechar este beneficio. A continuación, se detallan los requisitos necesarios:


  • Un certificado emitido por un técnico competente antes de la obra (máximo 2 años de antigüedad). Este certificado inicial es fundamental, ya que certifica que el proyecto de mejora cumple con las normativas vigentes y que está diseñado para llevar a cabo una mejora significativa en la eficiencia energética o en la sostenibilidad del inmueble. Es importante asegurarse de que el técnico que emite este documento esté debidamente acreditado y cuente con la formación necesaria para realizar dicha evaluación. Además, este certificado debe ser claro y específico en cuanto a las mejoras previstas, ya que cualquier ambigüedad podría complicar el proceso de deducción más adelante.


  • Un certificado emitido después de la obra que demuestre la mejora real. Este segundo certificado es igualmente crucial, ya que debe reflejar de manera precisa las mejoras que se han realizado en la propiedad. La deducción se aplica en el ejercicio fiscal en el que se emite el certificado final, lo que significa que la planificación financiera debe tener en cuenta este aspecto. Por ejemplo, si la obra se completa en 2025 pero el certificado final es firmado en 2026, la solicitud de la ayuda se debe presentar en la declaración correspondiente al año 2026. Esto es un aspecto a considerar para aquellos que están en proceso de realizar mejoras en sus propiedades, ya que puede influir en la gestión de sus recursos económicos y fiscales.


Importante: Todos los pagos deben ser rastreables (transferencia, tarjeta). Esto implica que es esencial mantener un registro claro y accesible de todas las transacciones realizadas durante el proceso de mejora. Los pagos en efectivo, aunque tengan factura, invalidan automáticamente el derecho a la deducción. Esta normativa busca evitar la evasión fiscal y asegurar que todas las transacciones son transparentes y verificables. Por lo tanto, es recomendable utilizar métodos de pago que generen un comprobante digital o físico que pueda ser presentado en caso de una auditoría o revisión por parte de la administración tributaria. La falta de cumplimiento con esta norma puede resultar en la pérdida de beneficios fiscales, lo que podría repercutir negativamente en la economía del solicitante. Es aconsejable, por tanto, llevar un control riguroso de todos los gastos y asegurarse de que cada transacción esté debidamente registrada.


 
 
 

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